“AUGUST 16
Another Sunday.
We finished our last bit of bacon
this morning, and our hominy. Carey brought up a lot of
ripe and unripe peaches and it would not look well to
write down how many we ate. So many, however, that we got along with nothing else for dinner but beans. This sounds like
the diary of someone on an
arctic expedition. The interesting item each day is how much food there is left.
I want, if I can without
starving Carey, to make it last over Tuesday so we can drive over to Livermore region
Monday night and camp, and let me do a little more collecting.”
|
Ser la pequeña de ocho hermanos y la única chica, en el caso de Mary Sophie Young (1872-1919), parece ser que fue un buen entrenamiento para enfrentarse a cualquier contingencia. Había nacido en Ohio, hija de un pastor episcopaliano. Terminado el bachillerato en 1895, se dedicó a la enseñanza, ejerciendo por varios estados. Al mismo tiempo, estaba matriculada por correspondencia en la Universidad de Chicago, donde obtuvo un Ph. D. en botánica en 1910 y donde publicó varios trabajos sobre morfología de plantas. Ese mismo año se incorporó como botánica en la Universidad de Texas y, en 1912, ya tenía a su cargo un curso de taxonomía y era la conservadora del herbario de la Universidad. Desde este cargo se dedicó a explorar y recoger plantas en los alrededores de Austin, tanto para incrementar el Herbario como para intercambiar material con otras instituciones. Pero su zona de exploración preferida fue el área de Trans-Pecos, adonde se trasladó en los periodos no lectivos de los veranos de los años 1914 al 1918, con la excepción del año 1917, cuando se desplazó más al norte, para explorar Palo Duro Canyon, en la región de Panhandle, cerca de Amarillo.
Trans-Pecos es como se denomina en
Tejas el territorio al occidente del río Pecos, con el Río Grande como límite
meridional y occidental; comprende unos 16.000 km2 y corresponde a
la parte tejana del desierto de Chihuahua. A comienzos del siglo XX era un
territorio despoblado –más o menos como hoy día, si se
excluye la población de El Paso– y bien
desconocido desde el punto de vista botánico. Y es aquí donde decidió dirigirse
Mary S. Young para recolectar plantas durante los veranos de 1914-16 y 1918.
Durante el primer año llevó un diario personal con el día a día, anotando
eventos y pensamientos con gran libertad, parece ser que sin ninguna intención
de difundirlos. Los publicó, aunque 48 años después, su colega en el
Departamento de Botánica Benjamin Carroll Tharp (1885-1964).
El
año 1914, acompañada de un joven de 17 años, Carey
Tharp –estudiante de matemáticas y hermano
pequeño de su colega Benjamin–, llegaron en
tren a Marfa, donde compraron dos burros y suministros para comer. Armados con
dos pistolas –un Colt automático del 25,
que era el que ella llevaba en Austin cuando regresaba a casa por la noche, y
un revólver del 22 de cañón largo– y una
caja de herborizar, se fueron hacia el desierto. El relato comienza el día 2 de
agosto, cuando llegan a Marfa en tren desde Austin y se detiene el 15 de
septiembre, cuando están volviendo en diligencia desde Candelaria hacia
Valentine, donde hay que suponer que toman el tren de regreso. El objetivo era
explorar las montañas Davis, al norte de Marfa, y el valle de Ruidosa Hot
Springs, al oeste, muy cerca del Río Grande.
Mary Young con los burros y el carruaje [Tharp & Kielman, 1962] |
El primer día, incluso antes de
salir de Marfa, ya se les había volcado la carga de los burros y aunque
intentan arreglarlo, no hay manera de enderezarla. La escena debía ser bastante
cómica, hasta el punto en que una familia que vivía en las últimas casas del
pueblo se apiadan y les ayudan a conseguir un pequeño carruaje, una especie de
calesa de dos ejes, con asiento frontal y sin cubierta, que pueden tirar los
burros. Las montañas Davis están a unos 35 km. La adaptación al medio es
rápida: los primeros días ya hay que dormir bajo las estrellas y coger el agua
de ríos y pozos, algunos embarrados; pero lo más difícil es dirigir los burros,
que todo el tiempo hacen honor a su mala fama. El día 6 llegan a un valle al
pie de las montañas, y se instalan en una barraca de adobe abandonada hace
tiempo. Será su campamento base en la exploración de los alrededores y en sus
intentos de llegar al pico Livermore, que con casi 2.500 m es uno de los más
altos de Texas –aunque la plataforma de Marfa, sobre la que
se levanta, está a unos 1.500 m de altitud. Durante la segunda quincena de
agosto hacen tres intentos de acceso al pico, pero el desconocimiento del
terreno, la ausencia de senderos y la serie de valles y acantilados les impiden
llegar a la cima, aunque en el segundo intento se quedan muy cerca, aunque han
de retroceder por una tormenta. La zona es interesante paisajísticamente, con
agua en los arroyos y bosques de robles en las montañas, y con sabinas y pinos
esparcidos y las recolecciones son provechosas. También tienen encuentros
repentinos, un día con un oso negro joven que huye a toda prisa, otro con una
serpiente de cascabel que acaba matando. Entretanto, los días que permanecen
alrededor de la barraca, ella se dedica a secar las plantas y herborizar por
los alrededores, mientras que Carey se aplica todo el tiempo a los ejercicios
de matemáticas, que debe enviar a la Universidad en septiembre.
El día 1 de septiembre abandonan la barraca e inician la
marcha hacia el valle de Ruidosa Hot Springs, donde llegarán el día 4. Después
de encontrar todo el camino lleno de barro, hacen una primera parada en el
pueblo de Valentine, donde se aprovisionan y pueden reemplazar los zapatos y la
ropa de Carey, ya muy dañados. Continúan hacia Candelaria, a orillas del Río
Grande, pero se les pone a llover a cántaros y como bajo la calesa también se
mojan, deciden seguir adelante a pesar de la lluvia. Hacia el anochecer llegan
a un rancho, donde un mejicano les da de comer y el propietario, confundiéndolos
con buhoneros, les deja dormir en el establo con las vacas. En Candelaria
alquilan una tienda de campaña y se van hacia el valle de las fuentes termales.
Allí instalan la tienda cerca del río, arreglan una charca de agua para
bañarse, y se tratan con algunos de los termalistas, temporales o más o menos
permanentes, de los alrededores.
Ruta de ida, de unos 200 km, entre Marfa y Ruidosa Hot Springs. El regreso fue en diligencia desde Candelaria [de Google Earth] |
El diario presenta entradas casi a diario, relatando los
acontecimientos cotidianos, extraordinarios o no, pero también incluye
reflexiones y pensamientos. El estilo es concreto, a menudo gracioso, nunca
perdiendo la oportunidad de reírse de sí misma o de su compañero, sobre todo
cuando ella se obsesiona con la merma de las provisiones, describe sus peleas
con los burros o comenta los encuentros con diferentes animales. Pero también
se emociona con los paisajes y los silencios que los rodean. Y también explica
las labores del hogar cuando toca coser alguna pieza de ropa, cocinar o hacer
la colada. La comida, o más bien hay que decir la obsesión por su escasez, es uno
de los temas recurrentes del relato mientras están en las montañas Davis. Al
aprovisionamiento inicial en Marfa –harina
y sémola de trigo y de maíz, cerdo salado, frijoles, mantequilla, pan...–, añaden unos pocos víveres que les venden en alguno de
los ranchos por donde pasan, pero no sin hacerse de rogar: harina, azúcar,
café, arroz, cerdo salado. La mantequilla y el pan ya desaparecen los primeros
días, cuando una noche unos caballos medio salvajes saquean su despensa. En
cambio, pueden cocinar algún conejo, y también lo intentan con alguna ardilla
de tierra y con una especie de liebre pequeña, pero parece que la experiencia
gastronómica es más bien frustrante. El viaje desde las montañas Davis hasta
Ruidosa Hot Springs es dificultoso por culpa de la lluvia y el barro, pero el
humor sigue haciendo acto de presencia. También sorprende la descripción que
hace de los personajes con que se encuentran, siempre breve y esquemática, pero
también siempre una excusa para hacer aparecer una sonrisa en el lector.
El diario publicado lleva numerosas notas a pie de
página, aclaratorias de las circunstancias del viaje. Son obra de Benjamin C.
Tharp y Chester V. Klieman y mayoritariamente son precisiones sobre topónimos o
personajes que se mencionan en los diarios, en un intento de poder reconstruir,
hacia el 1960, lo más fielmente posible la ruta de 1914. Benjamin también
recurre a los recuerdos de su hermano Carey o de algunos de los protagonistas –o de sus descendientes–, para complementar o acotar algunos apuntes del diario.
A Mary Sophie Young le detectaron un cáncer en febrero
de 1919 y murió al mes siguiente. Durante la expedición de 1914 hizo 391
colecciones, y en los poco más de seis años que estuvo a cargo del herbario,
éste pasó de los 2.500 números a los 16.000. Sus dos libros, sobre las claves y
el catálogo de la flora de los alrededores de Austin, publicados póstumamente,
han estado en circulación y uso durante muchos años.
Tharp, B.C. & Ch.V. Kielman (1962). Mary S. Young's
Journal of Botanical Explorations in Trans-Pecos Texas, August-September, 1914.
Texas State Historical Association. The Southwestern Historical Quarterly
65(3): 366-393; 65(4): 512-538. [Se puede leer en JSTOR]